Martes 28 de Marzo de 2006 Fuente: Radio Rebelde
Descubren restos de carcharodon megalodon agazzis en Cuba

ás de una decena de dientes del extinto carcharodon megalodon agazzis el impresionante tiburón del mioceno y plioceno, hace entre 20 y tres millones de años, fueron hallados en una abandonada cantera, situada a solo cinco kilómetros al este de la ciudad de Matanzas, con lo que el hecho se inscribe como uno de los más notables, luego de las apariciones del poblado de San Francisco, también próximo a la capital yumurina.

Al decir del arqueólogo Adrián Álvarez Chávez, quien preside la comisión arqueológica en Matanzas de la Sociedad Espeleológica de Cuba, y director del grupo Tomás Santos Parga, se trata, efectivamente, de dientes del megalodón, una especie que se podría citar como el tatarabuelo del gran tiburón blanco o devorador de hombres.

Este escualo, según recientes investigaciones, llegó a medir hasta 20 metros de longitud, su mandíbula exhibía dos centenares de dientes y su hábitat se remontaba a cuando las llanuras de La Habana y Matanzas eran un profundo canal plantado entre pequeños islotes, hoy montañas de la isla de Cuba.

Sus restos fósiles más frecuentes de hallar son los dientes: triangulares, aserrados y esmaltados, que pueden superar los 20 centímetros de largo.

Según el doctor en Ciencias Geológicas, Manuel Iturralde, especialista del Museo Nacional de Historia Natural, “en realidad los restos fósiles de este tipo de tiburón hace bastante tiempo que se vienen encontrando, incluso desde finales del siglo XIX, pues los primeros reportes provienen de eminentes estudiosos y paleontólogos como Manuel Fernández de Castro, Felipe Poey y Carlos de la Torre.

Su nombre: Carcharodon megalodon Agazzis, ya que este último término hace referencia al paleontólogo francés de igual apellido, Agazzis, quien más estudió esta especie, y el cual es muy posible que analizara muestras obtenidas en Cuba, que le eran enviadas por Poey y de la Torre.

“Los dientes son lo único que aparece de este animal porque los tiburones apenas tienen estructura ósea, poseen mayormente cartílagos, y por eso solo se conservan dientes, fragmentos de la mandíbula y algunas pocas vértebras. Todo esto formó parte de los sedimentos que a lo largo de millones de años se convirtieron en piedra caliza, material del cual se extraen los cantos.

“Los fósiles se han encontrado en canteras de La Habana y Matanzas, pero a veces aparecen hasta sueltos en el suelo. Fuera de este territorio, el resto de Cuba hace unos 15 o 20 millones de años era aguas muy poco profundas o terrenos levantados. En ese tiempo solo había condiciones similares de profundidad como para alojar un animal de ese tipo en otro pequeño canal, que se ubicaba donde ahora se localiza el valle del Cauto y Nipe, por lo cual es muy posible que algún día se encuentren fósiles allí.”

Además de los restos del Carcharodon, asegura Adrián, en las canteras de San Francisco han aparecido vestigios de quelonios, corales, moluscos diversos, pero lo que más llama la atención son los famosos dientes. Igualmente, en otros lugares como Cárdenas, Carlos Rojas, Regalito de Maya, Unión de Reyes y el abra del Río Yumurí se han visto dientes del gran tiburón.

Por eso no es de extrañar que quienes extraen cantos para la construcción, sean los primeros en descubrir estos dientes, que hoy, incluso, son vendidos a turistas en detrimento de conservarlos y exponerlos en los museos territoriales, un propósito que ahora acomete el investigador matancero con apoyo de la población próxima a los lugares del hallazgo, con una excelente acogida.
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