| Sumergido en un estanque que mezcla agua de mar y formol en cantidades sabias como para preservarlo de la destrucción, el ahora perenne ejemplar, uno más en los veintidós millones de especímenes que alberga el museo, asombra aún a los científicos. Pesa casi una tonelada ; podría alimentar a dos mil personas y tiene los ojos más grandes del reino animal : veinticinco centímetros de diámetro que alguna vez usó para aventurarse en la negrura de los mil metros de profundidad donde vivió, cazó y se reprodujo. El resto de su vida es un misterio. Hay otros como él en las aguas heladas de los mares del mundo. En setiembre, un equipo de científicos japoneses filmó por primera vez a uno de estos gigantes en su hábitat natural.
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