Mayo de 2006
 
DENTRO DEL GRAN BLUE HOLE DE BELIZE

A unos ochenta kilómetros al oeste de San Pedro en el arrecife Lighthouse se encuentra este impresionante agujero de trescientos metros de diámetro y ciento cuarenta metros de profundidad, rodeado por formaciones coralinas y con variada fauna marina.

uien visite Belize para bucear y no vaya al Blue Hole, seguramente se estará perdiendo uno de los lugares más espectaculares para la práctica de este deporte.
Para bucear en el agujero azul, partimos desde el pueblo de San Pedro localizado en el cayo Ambergris (hacia el norte de Belize) y ubicado sobre la segunda barrera de coral más grande del mundo.
El servicio lo brindo la operadora "Amigos del Mar". Las salidas, se deben reservar con anticipación y generalmente se sale por la mañana temprano si la idea es volver el mismo día, ya que se debe hacer unas dos horas de navegación para llegar al lugar que se encuentra ubicado dentro del arrecife Lighthouse. Otra de las opciones es pasar la noche en alguna de las islas cercanas al Blue Hole.
Al llegar se espera ver el orificio en el mar, pero realmente lo que se alcanza a observar desde la superficie, son las formaciones de coral que lo rodean y el cambio en el tono del agua que va de un azul muy claro hacia un azul oscuro en la parte central.

La percepción cambia totalmente cuando nos sumergimos, se puede observar claramente el borde que lleva al interior del Blue Hole. Pero a pesar de la excelente visibilidad no se puede abarcar completamente toda su dimensión con la mirada ya que posee unos impresionantes trescientos metros de diámetro.

Todo el borde externo esta rodeado por una especie de embudo de arena en cual se encuentran formaciones de coral con gran variedad de peces entre los cuales se destacan peces ángel, mantas y meros estos últimos enseguida se acercan a curiosear a los visitantes.

Para descender, se toma como referencia la pared rocosa que es vertical por unos metros y que luego da paso a formaciones de cavernas de cuyos techos cuelgan grandes estalactitas de entre cuatro y cinco metros, si observa hacia el centro o hacia abajo lo único que se puede ver es el azul oscuro del agua.

Cuando aún no se termina el asombro de las formaciones de estalactitas se comienza a percibir en la profundidad algunos movimientos, y es en ese instante cuando aparecen los verdaderos habitantes del interior del Blue Hole, los tiburones.

Grandes especimenes de entre dos y tres metros se nos acercan, pero no hay que alarmarse, están acostumbrados a las visitas de los buzos, y lo único que esperan es que los guías los alimenten. Es entonces cuando nos indican que nos tomemos de la pared rocosa y observemos.

En un espectáculo único con el azul de fondo, los guías dan de comer pequeños peces a los tiburones, los cuales los rodean con sus típicos movimientos zigzagueantes.
Pero no podemos prolongar más el extasis de estar en este maravilloso lugar, tenemos que ascender, ya que nuestros profundímetros nos indican que hemos llegado a los cuarenta metros y el aire que resta en nuestras botellas solo nos alcanzará para el lento ascenso.
Una vez que llegamos nuevamente al embudo de arena, hacemos una pequeña descompresión de seguridad, sin dejar de observar los corales, las esponjas y juguetear un poco con lo meros.
Sin lugar a dudas el Blue Hole es capaz de ofrecernos una de las más extraordinarias experiencias a los amantes de este deporte.
Charlie Acosta
 
Master Scuba
Diver Trainer
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